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martes, 20 de junio de 2017

Relación de las relaciones.

La construcción de las relaciones algo tan aleatorio que te llena y te vacía en cuestión de días, horas, minutos...

No concibo en mi cabeza razones e ideas con las que construir un pensamiento sobre estas dinámicas sociales con sentido que se perciben sin sentido. ¿Con qué me quedo? ¿Qué debo dar? Es complicado incluso plantear preguntas sobre algo tan efímero: aparece tan fácil sin ni siquiera saber si permanecerá. La risilla de la vida suena de fondo cuando intento buscar respuestas.

Es divertido y a la vez abrumador.

Hoy no hay poesía ni lírica que valga.

sábado, 11 de febrero de 2017

Caminar.

Hacía mucho que no venía. Tal vez sea verdad que una no sabe lo que tiene hasta que lo pierde, pero resulta hasta excitante volver a poner las manos sobre un teclado para crear, recordar, o simplemente, perdonar, (re)armonizar...

El dolor de mi pecho al despertar, el peso de mi espalda al levantarme y los números que determinarían mi felicidad. Las escapadas, el humo, la risa fácil. La música fuerte, las emociones a flor de piel, las heridas reabiertas. Mirarme en el espejo y no querer ver, los insultos, las peleas. No encontrar la paz en ningún lado, crear cualquier excusa para que detonara la guerra, hiperventilar, querer morir el domingo. La pequeña cicatriz en la mano para recordar no levantar la manga. Convertir comida en números. La llegada del verano, el temor, cambiar brazos por piernas. Las lágrimas, el alcohol, las uñas en mi boca...

Volver a la calma nunca fue fácil, pero sí reconfortante. Hoy paro a ejercitar mi paz, a pedirme perdón, a aceptar mi pasado y a reconciliarme con él...

Caminar por la avenida quince siempre es caminar por mi interior, duro, complicado pero gratificante.

miércoles, 20 de abril de 2016

Lluvia.

Llueve y cada vez más. Abro la ventana para respirar el aire fresco de la primavera con apellido invernal. La melodía de los charcos es la mejor banda sonora del momento. La cortina se mueve, mi piel se eriza.

No tengo nada que decir, siento los días y el tiempo me acompaña.

No me importa mojarme.
No me importa...
nada.

lunes, 14 de marzo de 2016

Donde siempre.

Volví a pasar por la calle de siempre, aquella que recorría día tras día con la misma finalidad, crecer. (O intentarlo).
Volví a ver a aquel señor con su moto, la que admiraba y a los pocos minutos la debía volver a guardar.

Volví a pasar la noche en el bar de siempre, aquel que frecuentaba noche tras noche sin ninguna finalidad.
Volví a encontrarme a aquella mujer y sus movimientos, dejándose llevar por algún viento que los demás no conocíamos, y que nos dejaban a todos perplejos.

Volví a quedarme sola en la habitación de siempre, aquella que me acogió, con cariño, sin fin.
Volví a verme a mí, escribiendo en el tapete del escritorio, en aquella libreta de hojas recicladas, en aquellas tardes en las que me aferraba a cualquier resquicio que me recordara respirar.

Siempre cerca del mar, me hago la misma pregunta:

Quién dice que la locura no viene precedida de la verdadera felicidad.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Desvinculados

Nada duele más
que el vacío
creado por la 
extinción de uno mismo.

Despacito,
muy lentamente,
gota a gota
nos dejamos perder.

Adentrándonos
en aquel lugar 
en el que cada uno
se encuentra con su nada.

La nada.
El dolor.
La soledad
absoluta.

Sin vivir
pasan los días
rodeados de montañas
de metal.

De voces
esquizofrénicas.
Enfermos
de placebo.

Ya no existe
nada más
que el dolor
de la inexistencia.

Desvinculados
de todo aquello
que es
lo que tiene que ser.

Enjaulados
en la libertad
controlada
y destruida.

Por todos nosotros:
un minuto
de 
silencio

jueves, 10 de septiembre de 2015

Arte

No
es
absolutamente
nada
más
que
lo
que
se
siente.

viernes, 31 de octubre de 2014

Hola y adiós.

Igual que el viento de otoño acompañando a la hoja:
Aparece y se va, nunca queda.

Como el mar, incesante oleaje en la tormenta de agosto:
Va y viene.

Aquella alegría de la infancia creando el castillo de arena:
Estuvo y se fue.

Recordando el sabor de aquellos labios de sabor manzana:
Besaron y marcharon, sin darte cuenta.

El tiempo que saluda y se despide, nunca para a charlar.
El tiempo que se lleva lo que había, no lo devuelve.
El tiempo que deja la vida correr, no cesa.
El tiempo que cambia las cosas de sitio, no rectifica.

El tiempo.
El maldito tiempo.
Ojalá entendiera el tiempo.

lunes, 29 de septiembre de 2014

La palabra efímera suena muy bien.

Cuando no hay nada que contar, todos los días son otoño.
Cuando hay algo que contar, parece primavera.

Los días vuelan o pesan.
Los minutos no existen,
los minutos son vidas.

Cuando no hay nada que contar, me siento vacía y atrapada.
Cuando hay cosas que contar, vivo y soy libre.

Pero a veces,

(casi todas las veces)
siento que si no cuento nada
es porque tengo demasiado que contar.

miércoles, 30 de julio de 2014

Ser.

Algunos son gotas que caen del cielo y en su corta existencia sólo observan la caída para, finalmente, estamparse contra el suelo.

Otros, hojas de otoño que no sobrevivieron la belleza de la primavera y ahora yacen frías en el suelo creando el próximo devenir.

Hay personas sueños, que desearían permanecer en la memoria pero, trágicamente, de un día para otro no recuerdan quiénes fueron y porqué ya que, realmente, nunca fueron.

Y luego, mis personas preferidas, las personas crepúsculo: Aquellas que van y vienen para dar paso a la Luna pero se mantienen eternas para dar luz y oscuridad.

Sé la persona que quieras ser.

martes, 15 de julio de 2014

El jarrón de la amapola.

Había un jarrón blanco de porcelana encima de la mesita de noche. Leí un libro, hace un par de meses que contaba, en una de sus maravillosas páginas, que la gente tiene en la mesita de noche lo que más quiere o lo que más usa, puesto que es lo que tiene más a mano antes de irse a dormir y al despertarse.
Yo tenía un jarrón blanco de porcelana encima de mi mesita de noche. No era un simple jarrón, tenía una amapola. Mi amapola en mi jarrón de porcelana: lo más importante. Si Zaratustra era el álter ego de Nietzsche, eso era el mío.

Una noche me despedí del jarrón y su amapola añadiendo un poco de agua y al día siguiente la amapola apareció con un pétalo de menos y la mesita con un pétalo de más. Y así durante cuatro días hasta que la amapola se quedó sin pétalos.
Me sentía despreciable cada mañana cuando me levantaba. Mi jarrón ya no servía de nada y lo tiré contra el suelo llena de rabia. Esparcido por el suelo en mil trocitos caí de rodillas, derrotada, agotada, desarmada... Miré mis manos y se llenaron del agua salada que procedía de mis ojos. No comprendía nada, en mi cabeza sólo rondaba una pregunta mientras miraba el suelo lleno de trocitos de porcelana: ¿Por qué yo?

Y es que yo era ese jarrón: Rota en el suelo, sin nadie que me pudiera construir. No era más que algo frágil y sencillo que aportaba un poco a la vida para que al final la vida desapareciera sin más.


lunes, 24 de marzo de 2014

Cuentos del reloj con prisa.

Dicen que el tiempo es relativo, yo prefiero decir que es tu enemigo, siempre va en tu contra. El tiempo ha sido un tema muy recurrente en poesías, es uno de esos misterios que el ser humano no puede controlar, por ello, una pasión desmesurada nos lleva a tratarlo y a quererlo... El tiempo es oro, dicen. Pero es más que oro... el tiempo nos hace vivir.

Yo tengo un reloj en mi cuarto. Muy bonito: azul, redondo, pequeñito, digital y marca las horas en un tono amarillo. Parece un reloj normal, pero es especial, diferente...
Están perfectamente diseñados para indicar el tiempo: otro intento fracasado por controlarlo, aún así, sólo consiguió que el tiempo nos controlara más.
Pero el mio va mal o, mejor dicho, tiene prisa. Poco a poco los minutos pasan como si cada vez un segundo desapareciera y se adelanta. No sé por qué, pero está empeñado en que corra.

El tiempo nos mata y nos hace crecer. Pero la prisa ralentiza nuestro crecimiento.
La espera genera el placer posterior. Para disfrutar se necesita tiempo, las recompensas vienen después del esfuerzo y de la espera. Al correr uno tiene más probabilidad de tropezarse. Un buen paseo se hace caminando, observando con tiempo.

Mi reloj tiene prisa.
Mi reloj no disfruta de cada segundo que marca su mecanismo. Tal vez quiera adelantar su fin.

O tal vez, es la musa y la metáfora perfecta para poder hablar de la lentitud.

jueves, 6 de febrero de 2014

La historia del Bicho Raro en el lugar adecuado.

Hubo un tiempo en el que todo estaba resuelto. No había preguntas, ni respuestas, ni situaciones para plantearse preguntas y todo parecía marchar sobre ruedas.
Hubo un lugar en el que toda la teoría podía llevarse a la práctica sin error alguno, un lugar en el que nada iba en contra de nada.

Ahora, una ciudad al otro lado de la ventana y, en el opuesto, alguien que pensaba haberse encontrado y no resultó ser cierto.
No se complicaron las cosas, aparecieron las preguntas, la sed de respuestas, las situaciones que creaban más preguntas y teorías que no encajaban con la práctica.
¿Será un bicho raro? ¿En un lugar adecuado? ¿O en un lugar equivocado?

"La gente de mi alrededor no hablaba el mismo idioma y me pierdo con tanto giro de espaldas."

Pero Bicho Raro, seguía sin comprender: Las infraestructuras estaban en su idioma, hechas a medida y con paredes que tenían conversaciones que al bicho raro le interesaba.
Muchas preguntas rondaban en su cabeza:

¿Qué falla en este lugar?: ¿Soy yo? ¿Es la materia? ¿Son ellos? ¿Mi utopía alcanzable? ¿Sus bocas abiertas y sus mentes cerradas?
¡Ahá!

"Sus bocas abiertas y sus mentes cerradas..." Se repetía el Bicho Raro en su cabeza

Eso no iba a solucionar los problemas de Bicho Raro. Incluso, si se ponía egoísta, Bicho Raro podía deducir que no tenía ningún problema, lo tenían los demás.

Hubo un tiempo en el que Bicho Raro pensó haberse encontrado y se perdió con tanta normalidad...
Hubo un lugar en el que Bicho Raro perdió mucha fe en su especie, en el que se dio cuenta de que no todos pensaban como Bicho Raro, un lugar donde todo chillaba los principios que Bicho Raro defendía.

Pero Bicho Raro no se asusta, sabe que está en el lugar adecuado.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Nada que no sepas, pero todo aquello que desconoces.

Querida:

La vida es la vida misma... el mundo que da vueltas y hace que el sol se ponga y la luna vuele. Las hojas del otoño que un día fueron verdes y hoy se encuentran bajo tus pies, el viento que sopla en la orilla del mar y tu inhalas.
La vida no es otra cosa que los sueños que alcanzas día tras día, las sonrisas que aprovechas y los suspiros que salen del corazón.

El dolor que mantienes en el pecho no es más que la pista perdida de que estás viviendo.
Te prometo que todo vale. La lágrima que anhela la realidad del recuerdo, las comisuras de tus labios atrapadas por la gravedad y que tardarán en despegar, tus uñas inexistentes, tus huesos marcados...
No te rindas ahora.

Volverá la primavera a salvarte del invierno y nacerán las amapolas al rededor de tu camino. Sal del camino a caminar.

No marques pautas, sigue tus pasos.
La vida es... Lo único que te da sentido.






jueves, 31 de octubre de 2013

No tengo nada más que decir.

-Buenos días Miguel, siéntate y cuéntame qué tal la semana. ¿Algo que quieras destacar?

Mantuve silencio durante unos segundos, pero tenía muy claro qué era lo que le quería contar de la semana. Me gustaba repasar las palabras antes de que salieran de la boca y tantas veces lo había hecho que a menudo perdían sentido.

-Sí.

El silencio volvió a hacerse presente, quería que él me preguntara para empezar. No precipitarme era la base de mi filosofía. La meditación, el silencio y la espera: Los pilares que me sujetaban.

-¿Y bien?

-Fui al centro con ella, nos divertimos, comimos juntos. Todo sobre ruedas. Pero a la vuelta no sé que pasó pero sentí... sentí... ay.

-Tómate tu tiempo.

No hacía falta que él me diera permiso para ello, yo ya iba a tomármelo. Sufrí, no sabía cómo explicarle lo que sentía así que recurrí a las metáforas.

-Sentí aquello que se siente cuando estás frente a un mago y hace un truco de magia espectacular. Sabes que tiene que haber un truco, pero tú has estado allí y... ¡No has visto nada que pueda corroborarlo!

Ahora el que mantuvo silencio fue él. Una extraña sensación de odio me invadía cuando no era yo quien lo provocaba.

-¿Qué fue el desencadenante de ese sentimiento?

-Me preguntó desafiante si sabía qué era lo mas difícil de la vida.

-¿Y bien?

No soportaba esa expresión. ¡No hay nada bien!

-Le dije que no, no lo sabía. -Me costaba continuar, no quería volver a los sentimientos. Pero debía aprender a enfrentarme a ellos.- Creo que ni siquiera estaba preparado para querer saberlo, pero ella me contestó: Lo más difícil de la vida es vivir disfrutando, pero aceptando que al final todo desaparecerá.

-¿Crees que tiene razón?

Preguntó nada más haberle explicado la situación. No esperaba esa cuestión, creía que iba a preguntarme qué le contesté. No me había parado a pensar si tenía razón o no. Así que no contesté pasado unos minutos, unos minutos intensos. Debía pensar bien qué responder, la respuesta iba a condicionarme y no estaba dispuesto a decir cualquier estupidez.

-No. Lo más difícil de la vida será seguir existiendo cuando ella desaparezca.


jueves, 6 de junio de 2013

Escribir.

Bolígrafo en mano, mano alzada, fluidez, dolor.

Plasmar pensamientos en palabras no es tan sencillo. Pero entonces me doy cuenta:

Nada en la vida es sencillo. Hasta el simple hecho de despertar al día siguiente es complicado, pero estamos tan acostumbrados a ello... 
A veces nos duele la vida. Nos duele el despertar. ¡Nos damos cuenta de lo complicado que es vivir!

Nada es sencillo. Pero se consigue.
Las cosas sencillas pasan por nuestra vida como gotas de miel en nuestros labios: Exquisitez fugaz.
En cambio, cuando se complica, sufrimos un amanecer eterno: La venganza de a vida fugaz.

Bolígrafo en mano, lo separo del papel. Leo. Vuelvo a leer.

Vaya, no sé qué me pasa.

Ya no es el momento de buscar la respuesta, sino de salir a encontrarla.


lunes, 20 de mayo de 2013

El día de mi no-muerte.

Recuerdo aquel día como si fuera ayer.

Yo no era soldado, pero fui  destinado a luchar en la guerra contra el bando comunista.
No estaba en mi lugar. Me sentía desplazado y, sobre todo, tuve mucho miedo. Fue un miedo cumplido.
En algún momento que no recuerdo, ni llegaré a recordar, una bala de calibre 38 disparada por un revólver Magnum me atravesó la cabeza.

La gente iba diciendo que yo había muerto luchando por el país. ¿Qué tontería era esa? Yo había muerto porque me habían atravesado con una bala. Qué estupideces se pueden llegar a escuchar a lo largo de tu no-vida.

Aún así, yo no morí ese día. De hecho, aún no me he muerto y dudo que algún día pueda llegar a morir
Mucho antes de ir al frente, yo era escritor. !No era soldado!

"Soldado, Sol dado. Te dan el Sol, el Sol me es dado". Reflexionaba todas las noches. ¿Cómo a alguien que se dedicaba a matar le podían dar el sol?. Una noche de verano, conseguí responder mi pregunta: El mundo está mal comprendido.

Yo, que era escritor, no fui capaz de darme cuenta de esa verdad hasta que no estuve matando. !Qué mal comprendido está el mundo!

Mis libros relataban metafóricamente mis vivencias, creencias y opiniones ocultas en un mar tempestuoso de tramas.
Recuerdo los días en que la inspiración me llegaba, de repente, sin avisar a la puerta. Entonces, le daba la bienvenida y la dejaba volar otra vez.
"Si consigues un pájaro, déjalo libre. Si no regresa nunca fue tuyo, si no es el caso, te pertenecerá para siempre" Me dijo mi abuela.
Eso es lo que yo hacía con la inspiración. Atraparla entre mis manos y soltarla de nuevo.

Ella siempre volvía.

(...)