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martes, 15 de julio de 2014

El jarrón de la amapola.

Había un jarrón blanco de porcelana encima de la mesita de noche. Leí un libro, hace un par de meses que contaba, en una de sus maravillosas páginas, que la gente tiene en la mesita de noche lo que más quiere o lo que más usa, puesto que es lo que tiene más a mano antes de irse a dormir y al despertarse.
Yo tenía un jarrón blanco de porcelana encima de mi mesita de noche. No era un simple jarrón, tenía una amapola. Mi amapola en mi jarrón de porcelana: lo más importante. Si Zaratustra era el álter ego de Nietzsche, eso era el mío.

Una noche me despedí del jarrón y su amapola añadiendo un poco de agua y al día siguiente la amapola apareció con un pétalo de menos y la mesita con un pétalo de más. Y así durante cuatro días hasta que la amapola se quedó sin pétalos.
Me sentía despreciable cada mañana cuando me levantaba. Mi jarrón ya no servía de nada y lo tiré contra el suelo llena de rabia. Esparcido por el suelo en mil trocitos caí de rodillas, derrotada, agotada, desarmada... Miré mis manos y se llenaron del agua salada que procedía de mis ojos. No comprendía nada, en mi cabeza sólo rondaba una pregunta mientras miraba el suelo lleno de trocitos de porcelana: ¿Por qué yo?

Y es que yo era ese jarrón: Rota en el suelo, sin nadie que me pudiera construir. No era más que algo frágil y sencillo que aportaba un poco a la vida para que al final la vida desapareciera sin más.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Nada que no sepas, pero todo aquello que desconoces.

Querida:

La vida es la vida misma... el mundo que da vueltas y hace que el sol se ponga y la luna vuele. Las hojas del otoño que un día fueron verdes y hoy se encuentran bajo tus pies, el viento que sopla en la orilla del mar y tu inhalas.
La vida no es otra cosa que los sueños que alcanzas día tras día, las sonrisas que aprovechas y los suspiros que salen del corazón.

El dolor que mantienes en el pecho no es más que la pista perdida de que estás viviendo.
Te prometo que todo vale. La lágrima que anhela la realidad del recuerdo, las comisuras de tus labios atrapadas por la gravedad y que tardarán en despegar, tus uñas inexistentes, tus huesos marcados...
No te rindas ahora.

Volverá la primavera a salvarte del invierno y nacerán las amapolas al rededor de tu camino. Sal del camino a caminar.

No marques pautas, sigue tus pasos.
La vida es... Lo único que te da sentido.






martes, 22 de octubre de 2013

Vaivén de palabras

Ahí estás, en la orilla del mar.

Yo escuchando el sonido de las olas
y viendo tu pelo danzar.

Entonces soy feliz. Te siento libre.

Tú te sientas, inspiras, sonríes y expiras.
Disfrutas del agua en los pies.

En frente el mar inmenso.
Tú: pequeña,y
inmersa en ti.

Pensamientos que recorren tu cabeza
y se pierden en el horizonte.

Si no te cura el mar,
no te cura nada.

Chica,
observo tu pelo bailar al son del vaivén.

Ay, chica, cómo me gusta verte frente al mar:
¡Todo en ti es él!

Te giras,
me sonríes.

Yo me vuelvo agua, me filtro en la arena.

Desaparezco frente a ti,
y tus ojos se humedecen.

Precioso final de la mota de arena en tu ojos.

Chica,
tápate el corazón.