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lunes, 14 de diciembre de 2015

Exageraciones.

Escribir es sinónimo de libertad:
libertad masoquista
en la que 
ni tú
ni yo
podemos influir.

Pues la pureza de la libertad
y de la escritura
sólo está contaminada
por la vida

siempre
se nos va de las manos.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Confieso mi amor.

Me despierto temprano. Pongo los pies en el frío suelo de mi habitación y se eriza toda mi piel. Qué sensación más extraña. Me pongo la sudadera y me preparo un café en la cocina. El sonido de la cafetera ya empieza a despertarme. Un suave aroma a café empieza a decirme que es hora de encenderme el primer cigarro del día mientras doy pequeños sorbos a la taza.

Me acerco a la ventana de la esquina, dirección al mar, y me enciendo el cigarrillo. Poco a poco, el mar empieza a volverse de un color cobrizo, poco a poco el cielo, poco a poco...

El día no se da por vencido, el sol vuelve a hacerse paso entre las nieblas marítimas y el olor a frío del rocío se mezcla entre el aroma de la cafeína y la nicotina.

Cierro los ojos y por un pequeño instante, escucho los barcos despertar y a las gaviotas reírse de mí, la estúpida levantada un domingo a las 7. Cierto es que hacía tiempo que no sentía algo así. Y la brisa del mar me peinaba a su manera y me hacía sonreír sin sentido alguno.

Pocos placeres de la vida se asemejan a este.

Siempre el mar curando mis heridas.

martes, 10 de febrero de 2015

Libertad herida.

Si tuviese que describir mi vida en un momento, hablaría del 19 de Noviembre de 2012.

Recuerdo que me metí en el baño hiperventilando, con las manos en la cabeza intentando relajarme. Me miré al espejo y no vi más que la cara de una loca enfermiza: Los ojos muy abiertos, los labios con la piel escamada y unas ojeras que resaltaban demasiado con el color blanco de la cara. La hipervetilación no cesaba e intenté parar el movimiento de mi pecho con las manos. Me apoyé en la pared y poco a poco fui deslizándome hasta tocar el suelo y quedar completamente tumbada.
El techo parecía tan lejano... intenté cerrar los ojos y calmarme. Y ahí lo vi todo.

De repente, mi mente creó el peor escenario en el que yo podía encontrarme:
Estaba desnuda ante toda esa gente... Conocidos y desconocidos no paraban de reírse de mí y yo no tenía manera de escapar. Sé que bajé unas escaleras en las que nunca cambiaba de lugar y la gente aún podía verme y seguir divirtiéndose con la escena. Chillé, pedí auxilio... De repente me paré, miré a cada uno de aquellos que conformaban el público y dije adiós. Como si de una camisa se tratara, desgarré mi pecho con las uñas, haciendo un surco del cual salieron millones y millones de mariposas negras. Pero de poco sirvió mi asombro cuando percaté que esas mariposas daban dos aleteos y caían desvanecidas sobre mis pies. Mi adiós no había servido para nada, me tiré contra las tablas de aquel escenario y empecé a llorar.

Abrí los ojos y vi aquel techo tan lejano de nuevo...


Como todo, excepto las ganas de destruirme.

lunes, 29 de septiembre de 2014

La palabra efímera suena muy bien.

Cuando no hay nada que contar, todos los días son otoño.
Cuando hay algo que contar, parece primavera.

Los días vuelan o pesan.
Los minutos no existen,
los minutos son vidas.

Cuando no hay nada que contar, me siento vacía y atrapada.
Cuando hay cosas que contar, vivo y soy libre.

Pero a veces,

(casi todas las veces)
siento que si no cuento nada
es porque tengo demasiado que contar.

jueves, 3 de julio de 2014

Ni rima, ni ritmo, ni orden.

No me peino, me da pereza
ando descalza por mi casa.
Dedos largos, mucha cara,
siempre en sueños y despistada.

No soy alta, no tengo luces
por eso me pierdo por las noches.
Odio los muros legales
los edificios y las catedrales.

Si hace frío me constipo
ni me tapo ni me administro.
Salgo mucho y no bebo
 a menudo miento un poco.

Prefiero hablar que callar
si me tengo que agachar acuéstate.
Pienso a menudo,
pero nunca tengo razón

No me gusta que me llamen
que me chillen, que me obliguen.
Me gusta el respeto
y pocas veces está suelto.

Si quiero algo, lo consigo,
si no quiero nada, lo destruyo.
Me acuesto desolada
y me despierto esperanzada.

Me pierdo por el camino
me encuentro pocas veces.
Disfruto buscando
aquello que nunca hubo.

Y cuando casualmente
me encuentro de repente
sé que no soy nada
y soy todo para mí.

Así soy yo,
sin rima,
sin ritmo,
sin orden.


jueves, 29 de mayo de 2014

Sonrisas por la ventana.

Sonaba el piano de fondo mientras yo miraba por la ventana. No me fijaba en nada, simplemente miraba cómo la gente pasaba de un lado a otro, como los pensamientos por mi cabeza.
Aquella melodía me hacía recordar muchas cosas y yo hacía caso omiso a todo. No quería detenerme, tampoco correr. Aún así, hubo varios momentos en los que puse el pause para reflexionar en todo ello.

Recordé el día de su despedida con todo detalle: El sol, el cielo azul, el viento que se llevaba mis lágrimas, mis labios temblando, su mirada diciendo adiós... Aquel mismo día mi corazón se hizo de acero. Poco a poco el sol empezó a esconderse y tampoco quería que saliera. ¡Para qué quiero que brille el sol! Chillaba mi corazón creando el caparazón.
Tris tras...
Pensé en destruir todo a mi paso, pensé en arrasarlo todo, pensé en esconder todo lo que había tras esa roca en el pecho.

La música seguía y me paré a escucharla. Esa melodía llamó a otro recuerdo: Tras la desolación, no recordaba lo que era amar, ni siquiera lo que era amarse a sí mismo. Pero tras un tiempo empecé a hacerlo, y la canción sonaba tan suave y dulce como aquel día en que lo conseguí.
Una sonrisa se dibujó en mi cara y sentí el corazón latir, ahí, vivo y con ganas de vivir. Aquel día el sol salió y empecé a desear que saliera todos los días.

Cerré la ventana. Vi el reloj, era la hora. Cogí la maleta ya hecha y salí por la puerta para irme al aeropuerto, una etapa había finalizado y empezaba otra. No sabía lo que me esperaba, sólo sabía que me esperaba toda una vida por vivir.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Doce y cero seis del cinco del tres de dos mil catorce.

Sensación de volar:
Anhelo de muchos humanos.
Liberado de motores y bienes.
Más cerca de la luz del sol,
más cerca de una pequeña y minúscula idea
de lo que puede ser la libertad.

Sueños que pueden alcanzarse,
sentimientos que llenan, en vez de destruir:
Anhelo de muchos humanos.
Rozando la felicidad
sin miedo a lo que el mañana pueda traer
pues hoy es lo único que importa.

Palabras que tocan en lo profundo del ser:
Anhelo de muchos humanos.
Despertar sin recordar el pasado que nos hirió,
saber que nunca más volverá y que
es posible recordarlo sin dolor.

Escribir sin pausa,
todo lo que se me ocurre,
plasmar mis pensamientos
y no pensar en nada más que
ser dueña de mis ilusiones alcanzables.


jueves, 6 de febrero de 2014

La historia del Bicho Raro en el lugar adecuado.

Hubo un tiempo en el que todo estaba resuelto. No había preguntas, ni respuestas, ni situaciones para plantearse preguntas y todo parecía marchar sobre ruedas.
Hubo un lugar en el que toda la teoría podía llevarse a la práctica sin error alguno, un lugar en el que nada iba en contra de nada.

Ahora, una ciudad al otro lado de la ventana y, en el opuesto, alguien que pensaba haberse encontrado y no resultó ser cierto.
No se complicaron las cosas, aparecieron las preguntas, la sed de respuestas, las situaciones que creaban más preguntas y teorías que no encajaban con la práctica.
¿Será un bicho raro? ¿En un lugar adecuado? ¿O en un lugar equivocado?

"La gente de mi alrededor no hablaba el mismo idioma y me pierdo con tanto giro de espaldas."

Pero Bicho Raro, seguía sin comprender: Las infraestructuras estaban en su idioma, hechas a medida y con paredes que tenían conversaciones que al bicho raro le interesaba.
Muchas preguntas rondaban en su cabeza:

¿Qué falla en este lugar?: ¿Soy yo? ¿Es la materia? ¿Son ellos? ¿Mi utopía alcanzable? ¿Sus bocas abiertas y sus mentes cerradas?
¡Ahá!

"Sus bocas abiertas y sus mentes cerradas..." Se repetía el Bicho Raro en su cabeza

Eso no iba a solucionar los problemas de Bicho Raro. Incluso, si se ponía egoísta, Bicho Raro podía deducir que no tenía ningún problema, lo tenían los demás.

Hubo un tiempo en el que Bicho Raro pensó haberse encontrado y se perdió con tanta normalidad...
Hubo un lugar en el que Bicho Raro perdió mucha fe en su especie, en el que se dio cuenta de que no todos pensaban como Bicho Raro, un lugar donde todo chillaba los principios que Bicho Raro defendía.

Pero Bicho Raro no se asusta, sabe que está en el lugar adecuado.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Nada que no sepas, pero todo aquello que desconoces.

Querida:

La vida es la vida misma... el mundo que da vueltas y hace que el sol se ponga y la luna vuele. Las hojas del otoño que un día fueron verdes y hoy se encuentran bajo tus pies, el viento que sopla en la orilla del mar y tu inhalas.
La vida no es otra cosa que los sueños que alcanzas día tras día, las sonrisas que aprovechas y los suspiros que salen del corazón.

El dolor que mantienes en el pecho no es más que la pista perdida de que estás viviendo.
Te prometo que todo vale. La lágrima que anhela la realidad del recuerdo, las comisuras de tus labios atrapadas por la gravedad y que tardarán en despegar, tus uñas inexistentes, tus huesos marcados...
No te rindas ahora.

Volverá la primavera a salvarte del invierno y nacerán las amapolas al rededor de tu camino. Sal del camino a caminar.

No marques pautas, sigue tus pasos.
La vida es... Lo único que te da sentido.






martes, 22 de octubre de 2013

Vaivén de palabras

Ahí estás, en la orilla del mar.

Yo escuchando el sonido de las olas
y viendo tu pelo danzar.

Entonces soy feliz. Te siento libre.

Tú te sientas, inspiras, sonríes y expiras.
Disfrutas del agua en los pies.

En frente el mar inmenso.
Tú: pequeña,y
inmersa en ti.

Pensamientos que recorren tu cabeza
y se pierden en el horizonte.

Si no te cura el mar,
no te cura nada.

Chica,
observo tu pelo bailar al son del vaivén.

Ay, chica, cómo me gusta verte frente al mar:
¡Todo en ti es él!

Te giras,
me sonríes.

Yo me vuelvo agua, me filtro en la arena.

Desaparezco frente a ti,
y tus ojos se humedecen.

Precioso final de la mota de arena en tu ojos.

Chica,
tápate el corazón.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Intentos.

No me preguntes por la primavera
cuando sólo la encuentro en ti.
Porque no exagero cuando te digo
que sin ti yo pierdo la esperanza
de un mundo mejor.

No me pidas que me calle
todo lo que he de decir,
tú me incitas a hablar de aquello
que nunca viví.

Sólo tu giras el mundo
haces sencilla mi vida
y me elevas a los sueños
escondidos entre la realidad.

Verso libre, como tú.
¿Como yo?
  
Las palabras que suenan, retumban,
repiten, constantes, tu nombre:


Poesía… Poesía…


jueves, 25 de julio de 2013

Déjame que te explique.

Muchas veces la gente me preguntaba cuál era mi modo de vida. Yo simplificaba la respuesta: Como una nube.
Para variar, la gente me pedía una explicación. Yo simplificaba la respuesta: Vivo flotando.
Volvían a perderse, no me entendían. Pero ya no se atrevían a formular una tercera pregunta, vivir en la ignorancia les hace más felices.

Y así vivía y vivo yo: Como una nube, vivo flotando.
Hoy, sólo hoy, voy a explicarme para vosotros:
Dejando rastro por donde paso, sin encontrar nada que me sujete, observando mi alrededor, adaptándome a las contradicciones, positiva y llena de energía.

Pero no todo son beneficios.
A veces te encuentras sola en el cielo, flotando, sin nada que te sujete y las cuestiones más dolorosas se plantean a menudo: ¿A dónde voy? ¿Es dónde yo quiero? ¿Porqué me dejo llevar? ¿Hay alguien que quiera venir conmigo? ¿Estoy sola?

Ser una nube es difícil y fácil a la vez. Contradictorio:

Como la vida misma.