Mostrando entradas con la etiqueta Amanecer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amanecer. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de marzo de 2017

Segunda fase.

Me desnudo entre cuatro paredes
y ya no tiemblo,
Me miro al espejo sin miedo,
sin horrores que me chillan a la cara
que esa no soy yo.

No me arranco la piel
no sueño con no despertar.
Amo mis heridas,
me las curo.

Puedo amarte sin odiarme
y puedo perdonarme.
Sé decir te quiero cada noche
y sonreír al despertar.

Soy caminante en marcha
no es camino
sino rumbo.

No limito mis pasos,
si quiero tuerzo,
corro
o paro a mirar atrás
pero nunca invierto el trecho.

Me permito caer
me permito llorar
me permito sonreír
y me vuelvo a levantar.

Mis palabras no son más
que la lucha diaria
de aceptar
amar
y perdonar(me).



domingo, 11 de septiembre de 2016

Amaneciendo.

Ya no soy una puesta de sol.
Soy un amanecer.

Un amanecer resplandeciente
en el precipicio del horizonte
que no se cae.

Ya tengo mi luna:
yo soy mi luna.

Cuando no amanezco,
estoy en la noche brillante
junto a las estrellas,

mis hermanas.

Todas aquellas luces
que me ayudaron
a ser quien soy,
a aceptarme, a quererme.

Esta luna
y este amanecer
un día no te echarán
de menos.

Convivirán,
con tu recuerdo,
presente
e
indoloro.

Un día.

Siendo un amanecer.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Confieso mi amor.

Me despierto temprano. Pongo los pies en el frío suelo de mi habitación y se eriza toda mi piel. Qué sensación más extraña. Me pongo la sudadera y me preparo un café en la cocina. El sonido de la cafetera ya empieza a despertarme. Un suave aroma a café empieza a decirme que es hora de encenderme el primer cigarro del día mientras doy pequeños sorbos a la taza.

Me acerco a la ventana de la esquina, dirección al mar, y me enciendo el cigarrillo. Poco a poco, el mar empieza a volverse de un color cobrizo, poco a poco el cielo, poco a poco...

El día no se da por vencido, el sol vuelve a hacerse paso entre las nieblas marítimas y el olor a frío del rocío se mezcla entre el aroma de la cafeína y la nicotina.

Cierro los ojos y por un pequeño instante, escucho los barcos despertar y a las gaviotas reírse de mí, la estúpida levantada un domingo a las 7. Cierto es que hacía tiempo que no sentía algo así. Y la brisa del mar me peinaba a su manera y me hacía sonreír sin sentido alguno.

Pocos placeres de la vida se asemejan a este.

Siempre el mar curando mis heridas.

lunes, 19 de agosto de 2013

Palabras para quien nunca estuvo.

Puedo ser pesimista y decir que nunca tocaré tus manos. Ni siquiera podré escucharte al respirar, ni mirarnos a los ojos. Que el amanecer no aparecerá nunca más si no yaces a mi lado, o que morir de amor de tí es lo más simple y doloroso.

También puedo despertar optimista y recordar la noche anterior paseando por tu espalda. Dando un rodeo por tu cuerpo, o hablar de lo llena y bonita que está la luna mientras me acompañas para luego disfrutar de nuestros sueños.

Pero, ¿sabes qué?
Soy realista.
Y como no te he tenido:
No podré echarte de menos.


jueves, 4 de abril de 2013

Palabras perdidas en sombras recónditas.

No era el amanecer más claro,
ni la tarde de otoño riendo entre tus brazos.
No había gotas de rocío,
ni paseos largos por el río.
La luna no se asomaba,
ni esperaban las horas para dar el alba.
Mis manos no recorrían tu espalda,
ni luchaban por nuestras miradas a capa y espada.
Sin luchadores,
perdedores.
Te perdí.
Te perdí como los pétalos de margarita:
Que por dar paso al azar, sopla el viento y te los quita.