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jueves, 6 de abril de 2017

Estado desánimo.

A veces la abrumadora existencia de una misma
choca con la abrumadora rutina para llenar el vacío
de un cuerpo frágil
de una mente ocupada
de un alma huidiza.

Entones, en esos a veces de abrumadora existencia,
me refugio en mi más
dulce
cálida
y acogedora soledad,
para suspirar
sin ser
aspirada.

jueves, 16 de marzo de 2017

Segunda fase.

Me desnudo entre cuatro paredes
y ya no tiemblo,
Me miro al espejo sin miedo,
sin horrores que me chillan a la cara
que esa no soy yo.

No me arranco la piel
no sueño con no despertar.
Amo mis heridas,
me las curo.

Puedo amarte sin odiarme
y puedo perdonarme.
Sé decir te quiero cada noche
y sonreír al despertar.

Soy caminante en marcha
no es camino
sino rumbo.

No limito mis pasos,
si quiero tuerzo,
corro
o paro a mirar atrás
pero nunca invierto el trecho.

Me permito caer
me permito llorar
me permito sonreír
y me vuelvo a levantar.

Mis palabras no son más
que la lucha diaria
de aceptar
amar
y perdonar(me).



sábado, 23 de abril de 2016

Porquería emocional.

Al escribir
ese dolor
que desgarra
disminuye.

Queda
plasmado
con el 
traqueteo
del teclado.

Queda 
difuminado,
translúcido.

Pero sigue
y desgarra
y duele
y permanece.

Y te dice
que no lo sueltes.

Que está
ahí contigo,
siempre
fiel.

Para recordar
entre vacío
y vacío
que fácilmente
vuelvo a llenarme.

Aunque sea
de simple
porquería
emocional.

martes, 14 de julio de 2015

Blanco y negro.

Es la amiga que siempre 
te da la mano.
La que dice que nada más importa,
te sonríe y cierra la puerta.

Es el suspiro entre el agobio.

Es la voz que te recuerda
que el pasado regresa
sólo para decirte
que porqué no una vez más.

Es el aire fresco del verano.

Es el amargo sentimiento de
sentir que la lucha sigue
que nada ha acabado
y que te persigue.

Los rayos de sol en la cara.

Es la cara oculta de la felicidad
es la amargura del vivir
es el seguir
y seguir
y seguir
...

Y desear que termine
mientras te aferras a ella
para que no se escape.

jueves, 3 de julio de 2014

Ni rima, ni ritmo, ni orden.

No me peino, me da pereza
ando descalza por mi casa.
Dedos largos, mucha cara,
siempre en sueños y despistada.

No soy alta, no tengo luces
por eso me pierdo por las noches.
Odio los muros legales
los edificios y las catedrales.

Si hace frío me constipo
ni me tapo ni me administro.
Salgo mucho y no bebo
 a menudo miento un poco.

Prefiero hablar que callar
si me tengo que agachar acuéstate.
Pienso a menudo,
pero nunca tengo razón

No me gusta que me llamen
que me chillen, que me obliguen.
Me gusta el respeto
y pocas veces está suelto.

Si quiero algo, lo consigo,
si no quiero nada, lo destruyo.
Me acuesto desolada
y me despierto esperanzada.

Me pierdo por el camino
me encuentro pocas veces.
Disfruto buscando
aquello que nunca hubo.

Y cuando casualmente
me encuentro de repente
sé que no soy nada
y soy todo para mí.

Así soy yo,
sin rima,
sin ritmo,
sin orden.


sábado, 29 de diciembre de 2012

Desnuda ante un espejo no-supeficial (y miro hacia atrás).

No es fácil desnudarme ante éste espejo, pero reconozco que tine un marco precioso. Tal vez lo pueda utilizar como la metáfora de mi propio marco. No sé si realmente el mío es tan bonito.

Me desnudo, me miro al espejo y no veo carne, ni huesos, ni pelo. Veo mis ojos y, sólo con ellos, consigo adentrarme en mi y conocerme(muy muy poco).
El año pasado no me vi igual. El año pasado, ni siquiera me vi. No existia, o tal vez era yo la que no quería existir.

Me veo con un libro, rodeada de palabras y un bolígrafo. Me veo dibujando cualquier estupidez mal dibujada. Veo las notas musicales, las siento y las escucho. Me veo al lado del mar, tocando la luna y huyendo del sol(ése sol que deseo en las tardes de otoño y sólo él es capaz de alegrarme). Soy, también, una contradicción. Tengo mil metáforas enmarañadas en mi pelo.
Tengo, sobre todo, amor por lo que amo.
Soy todo yo.
Soy nada.

He cambiado, has cambiado y el mundo ha cambiado(para mi gusto, no lo suficiente). Y qué bien sientan los cambios. A veces si, a veces no. Pero yo, por lo menos, sí que me alegro.
Soy un poco más fuerte, un poco más guapa, un poco más delgada pero también un poco más gordita. Menos mal.

Y en el espejo, de la nada, aparecen maravillosas vistas, aquellas que la montaña me tapaba, aquella montaña en la que perdí gran parte de mi ser, esperanza y peso. Pero estoy llegando y veo el mar.

Queda mucho por recorrer, queda mucho que subir. Pero poco por perder.
Ahora quiero ganar, ahora me veo con fuerza.
No me propongo nada para lo que me espera, ni me arrepiento de nada. Sólo quiero llegar hasta el final, sea lo que sea aquel final.

Y me vuelvo a tapar. Y vuelvo a ver mi piel.
Ya soy yo enmascarada,
ya soy yo(otra vez) en medio de la nada.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Cómo huir del tiempo sin fracasar en el intento.

Alejada.
Lejos de todo y de todos.
Escondida entre las penumbras, no me dejo ver.
Alejada de mis miedos y mis alegrías,
camuflada en sonrisas,
    bañada en lágrimas.

La luna me persigue,
y el sol huye de mí
recíprocamente.

Alejada.
Lejos de todo y de todos
veo pasar el tiempo.
Lo único que veo es de lo que me escondo.

Estupidez humana.
Sólo humana.
En el mayor de sus defectos,
    ahí estoy yo.