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lunes, 24 de agosto de 2015

Las cosas que son.

Cómo pretendes que te explique
lo que pasa por mi cabeza
las veces que
los olores delatan ausencias,
si cada vez
que
me propongo decirte
sólo me sale
tocar.

Tocar ese manto de estrellas
del cielo
de las noches
de las sábanas
que cubren nuestros sueños
y tu espalda.
Y la luna de tu sonrisa
que combina con el color
de tu ocaso
en mi mar.

El mar que me salva de
todo aquello que me mata.
Del mar salado
de
tus mejillas cuando lloran
porque los sentimientos
salen a nadar.
En noches de luna nueva.

Nueva
la
poesía
que 
cada
noche
y
yo
podremos
crear.


jueves, 14 de mayo de 2015

Desagrados.

Un pozo que no escucha la piedra contra el agua.
Un jarrón con pétalos a su alrededor.
Un adiós sin vista atrás.

Un cigarro sin consumir.
El reloj dos minutos adelantado.
Una ventana cerrada.

Una sonrisa entre dientes.
Un La desafinado.
La puesta de sol nublada.

Un castillo en la arena.
El despertador que no suena.
La pesadilla de anoche.

Un pájaro enjaulado.
Un "te quiero" sin sentir.
Una caricia sin tocar.


Todo eso
dentro 
de mi.


lunes, 24 de noviembre de 2014

Eivissa.

Si con una mirada pudiese decirlo todo
cerraría los ojos.
La sonrisa que se esconde tras los días
son las constelaciones de tu cielo.

Y el recuerdo me hace sufrir
al abrir las manos
y tener nada.

Si sólo una vez bastara para volver
me quedaría atrapada en las sábanas.
No quiero despertar de este sueño
que oculta mi realidad.

Los sentimientos del pasado
se atascaron
en este corazón
desarmado.

Si de melancolía no se puede vivir
dime tú que hago aquí
bebiéndote
to
mando
té.

Y no es por ti
es por mí.

Si recuperarte son crepúsculos de domingo
perderte es la noche ruidosa en la ciudad.
Ese olor a sal, la tierra mojada,
sentido de la vida junto a ti.

Porque para huir de ti
sólo puedo
huir
de
mí.

lunes, 25 de agosto de 2014

Sobre suspiros y humo.

No sé cuándo fue la última vez que paseé por el muelle del puerto pero aquella tarde decidí volver a hacerlo. Recorrí el pequeño camino que había entre mi casa y mi destino con el cigarrillo apagado, jugando a pasarlo entre los dedos y recogiéndolo un par de veces del suelo. Soy poco escrupulosa. A penas marcaban las 7 y el sol estaba a punto de desaparecer, el otoño se hacía mucho más ameno cuando veía las tonalidades del mar a la hora del crepúsculo.

Al llegar al muelle, a la vez que daba el primer paso me encendía el cigarro. Era divertido pasear por allí pues no estaba agarrado al suelo, flotaba en el mar y me encantaba sentir el movimiento de las olas bajo mis pies. Las farolas, a lo lejos, empezaban a encenderse creando un tono anaranjado en el la ciudad. La verdad es que era un momento para retratar desde mi posición pero sólo llevaba otro cigarrillo más en el bolsillo y el mechero, mi mechero verde.
Me senté al lado de un amarre dejando las piernas colgando, sintiendo el balanceo del muelle y observando la pequeña embarcación que tenía en frente. A los pocos minutos, cuando acabé de fumarme el cigarro, sentí como el barquito era una especie de metáfora de mi situación: amarrada a algo poco estable y aún así flotando.
Dejé pasar la idea igual que entró, el otoño me hacía más sensible de lo normal así que relacioné el efecto con la causa. Entonces recordé a Hume y a los pocos segundos volví a olvidarle.

Creo que fue la tarde que más sola me sentí, ni siquiera me noté en mi compañía y para no alargar más aquella sensación decidí levantarme, poco a poco para no balancear mucho más el muelle. Me quedé parada viendo el barco y, en segundo plano, la ciudad iluminada por las luces y los pocos rayos de sol a punto de desaparecer que surgían entre las montañas.

Volví a encenderme el otro cigarro e inicié el camino a casa, aquella casa que desaparecería en poco tiempo y que, tal vez, volvería a echar mucho de menos.


miércoles, 30 de julio de 2014

Ser.

Algunos son gotas que caen del cielo y en su corta existencia sólo observan la caída para, finalmente, estamparse contra el suelo.

Otros, hojas de otoño que no sobrevivieron la belleza de la primavera y ahora yacen frías en el suelo creando el próximo devenir.

Hay personas sueños, que desearían permanecer en la memoria pero, trágicamente, de un día para otro no recuerdan quiénes fueron y porqué ya que, realmente, nunca fueron.

Y luego, mis personas preferidas, las personas crepúsculo: Aquellas que van y vienen para dar paso a la Luna pero se mantienen eternas para dar luz y oscuridad.

Sé la persona que quieras ser.

domingo, 4 de mayo de 2014

Pequeño poema melancólico.


Velero parado en el mar
silueta frente al crepúsculo.
Presente el continuo anhelo
de no volver a recordar.

Olas fuertes cuando pasas,
olas suaves cuando te vas
pero siempre
olas en el mar.

Brisa marina que inspiro
velero que en el fondo se mantiene.
Yo sólo resoplo, miro:
Y cuando cierro los ojos
desvanece.



jueves, 24 de abril de 2014

Hoy hay tormenta, fuera.

Paradójicamente, las noches más silenciosas son las más ruidosas. Atravesando el cristal se empaparían hasta los pensamientos y retruena a lo lejos. Aquí dentro el sonido es tenue, un hilo musical recorre la habitación, el aire se siente suave y sabe dulce. A veces la soledad es la mejor compañía y tengo la sensación de acostumbrarme poco a poco.

A menudo tiemblo por las noches y caigo de la rama del árbol que me sujeta, me balanceo allí y allá pero siempre para acabar en el mismo lugar: en el suelo. Cuántas veces deseé que nunca llegara el momento de topar con el límite impuesto. Imposiciones, sólo imposiciones... Yo quiero seguir flotando sola!!

Sé que la soledad duele, sólo algunas veces. Pero ésta no me molesta ni un poco, me agrada y la disfruto. Sola crezco sin coercion. Sola, muchas veces soy libre.

Respiro, inspiro y sonrío.

Después de todo, hoy no soy una hoja. Hoy soy un mar calmado viendo el sol ponerse mientras fuera llueve y truena.

Todo está en un caótico orden.


martes, 28 de mayo de 2013

Un sol, un cielo y mil maneras de desaparecer.

Recuerdo aquella tarde observando la puesta de sol entre las montañas.

En aquel instante, me vinieron a la mente las puestas de sol en el mar de mi infancia y me di cuenta de que había una gran diferencia:

Nuestras diferencias.

Uno cae al mar, apagado, rendido, delatado por la luna. Sin ganas de luchar. Sólo uno es delicado para dejar su esencia.

Otro, se esconde tras las montañas, dando paso al tiempo, impotente, con ganas de salir, dejando su rastro de luz. Duro.

Después de mi metáfora me pregunté de qué manera podíamos convivir.

Justo después de la pregunta, decidí hacerla retórica.
No quería contestarla.

No todas las preguntas deben ser respondidas.

Ahora sólo me pregunto que día cambiaremos los dos.

De manera retórica, también.




domingo, 24 de febrero de 2013

Descubrí la felicidad en su mirada.

Su mirada, perdida al final del horizonte, reflejaba el atardecer de aquélla tarde de Marzo.
Ya empezaba el buen tiempo y se notaba en su comportamiento. Estaba alegre, impregnaba el lugar del perfume que siempre solía llevar y todo parecía mejor.

Hacía tanto tiempo que no la sentía así. Sentía cada sonrisa que escondia entre sus labios y lo que más me gustaba era la sinceridad que poseían. Sentimientos puros.

Aquella tarde, mientras veía el crepúsculo en sus ojos, me contó un secreto que mantendré siempre dentro de mí.

"Ser feliz es serlo ahora. Nadie es feliz si no lo es mientras lo dice.
En eso consta la felicidad, es tan sencillo que nadie se da cuenta.
Soy feliz ahora."

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Sueños de pensamientos ajenos.

Cae el sol en el mar, el mar frío de esta tarde de otoño.
Parece mentira que se vaya a apagar, ya está el crepúsculo dando paso a la noche.
Qué egoísta la luna, que empuja al sol a mojarse para lucir ella en el firmamento. Aún así, sabe que el sol la quiere y haría cualquier cosa por ella. Igual que el mar, que se marea a su merced.
Un cuadro en directo saboreado por muy poca gente. Esa gente que antepone la felicidad real a la ficticia, a la del día a día.
Se siente solo el crepúsculo con tan pocas miradas. Siente celos de la luna, que todas las atrapa.
Si la vida es encontrar, hoy encontré este cuadro.
Hoy lucen mis ojos la luz del sol y el brillo de la luna, se hunden en el mar mis pensamientos y se lleva la brisa el humo del cigarro.

Mañana, quién sabe, dónde estará la luna cuando salga el sol.
Mañana, yo lo sé, se esconderá toda la noche entre mi colchón.