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lunes, 24 de agosto de 2015

Las cosas que son.

Cómo pretendes que te explique
lo que pasa por mi cabeza
las veces que
los olores delatan ausencias,
si cada vez
que
me propongo decirte
sólo me sale
tocar.

Tocar ese manto de estrellas
del cielo
de las noches
de las sábanas
que cubren nuestros sueños
y tu espalda.
Y la luna de tu sonrisa
que combina con el color
de tu ocaso
en mi mar.

El mar que me salva de
todo aquello que me mata.
Del mar salado
de
tus mejillas cuando lloran
porque los sentimientos
salen a nadar.
En noches de luna nueva.

Nueva
la
poesía
que 
cada
noche
y
yo
podremos
crear.


sábado, 10 de agosto de 2013

O tal vez sí.

Tal vez vayas a ser mi musa todas las noches de mi vida.
Entrarás por mi ventana y te posaras en mis pestañas.

Tal vez no te quiera.
O tal vez sí.
Pero me inspirarás en las madrugadas con los sueños.

Tal vez no nos vayamos a ver nunca más.
Y siempre conocerás mi casa, dónde tú no estás.
No es necesario descubrir nada más allá de lo que hay.
Lo que hay es lo que no tengo y todo lo que soy.

Tal vez no pienses en mi.
O tal vez si.
Pobre de mí.

El tiempo nos hace ser, eso dicen.
Tal vez no,
o tal vez sí.

No te echaré más de menos. 

(...)



domingo, 3 de febrero de 2013

Recuerdos nocturnos de un pensador resucitado.

En la noche más larga, sintió la tranquilidad.
Ésa noche, el tiempo pasaba a su favor.

En la noche que duró días, él estaba sentado frente a la ventana, viendo el mar y escuchando las olas hablar con la orilla. Veía la Luna, iluminando hábilmente el cielo para, aún así, ser ella el centro de atención.

Pasó horas despierto, frente a la ventana. Incapaz de conciliar el sueño de lo feliz que era.
A menudo, ser feliz no le permitía dormir. Era feliz y maquinaba cómo serlo cada vez más, junto a la estampa nocturna y la Luna como musa.

En la noche que siempre recordará, decidió por primera vez ser dueño.
Ser dueño de sus tristezas.
Ser dueño de sus alegrías.
De su felicidad.
Pero, ser él, el principal y único responsable de sus actos y sus consecuencias.


Así siempre sería capaz de recordar el cuadro de aquella noche.
La noche en la que mar, cielo y Luna se reunieron para inspirar al más triste de los hombres.