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domingo, 11 de septiembre de 2016

Amaneciendo.

Ya no soy una puesta de sol.
Soy un amanecer.

Un amanecer resplandeciente
en el precipicio del horizonte
que no se cae.

Ya tengo mi luna:
yo soy mi luna.

Cuando no amanezco,
estoy en la noche brillante
junto a las estrellas,

mis hermanas.

Todas aquellas luces
que me ayudaron
a ser quien soy,
a aceptarme, a quererme.

Esta luna
y este amanecer
un día no te echarán
de menos.

Convivirán,
con tu recuerdo,
presente
e
indoloro.

Un día.

Siendo un amanecer.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Rimas de Bécquer

(...)

Pero a mí lo que más me gustaba era pasear mis uñas por tu espalda, subiendo y bajando, sintiendo cómo te erizabas y escuchaba tu sonrisa. Amaba el sonido de tu sonrisa más que nada en el mundo.

Recuerdo cuando me leías poesía y todo mi alrededor se volvía de color verde y marrón. Estoy convencida de que todo cambiaba cuando esas rimas de Bécquer sonaban con tu voz, yo sonreía y te oía sonreír.
Cuando me abrazabas fuerte, fuerte, tan fuerte, que sentía tu corazón latir y me decía que me quería. Entonces me acariciabas... y yo quería eso, yo no quería un ramo. Yo sólo quería tus caricias.

Nada más me importaba en el mundo cuando nos tapábamos con la sábana, nuestro refugio. Ahí yo no era ciega, ni discapacitada ni tenía una minusvalía. Ahí dentro estábamos tú y yo y nosotros, escuchándonos.
Ahí, todo lo demás, dejaba de tener sentido.

(...)

miércoles, 6 de agosto de 2014

Fragmentos inventados de noches olvidadas.

A menudo recuerdo:

(...)

Sacó las llaves del bolsillo cuando giramos la esquina antes de llegar al portal y recordé que yo también lo hacía, cuando estaba en casa. La nostalgia apareció hasta que el sonido de las llaves abriendo el portal me devolvió al momento. Me dejó pasar primero con esa sonrisa que tanto echo de menos para luego cerrar la puerta suavemente.
-¿Preparada?.- Preguntó antes de subir tres pisos por las escaleras.
Asentí poniendo el pie en el primer escalón Vamos, pensé.
Una más, otra más... y en el momento menos pensado él ya me había adelantado.
-¿No era yo la que había empezado primero?
-¡Es que te pesa el culo!.- Decía sacudiendo los brazos como un loco, y yo volví a sonreír como una niña pequeña viendo un payaso con la nariz roja.
Cuando llegamos a la puerta ya tenía las llaves en la mano preparadas para abrir y entrar al paraíso que era su casa. Lo primero que hicimos fue dejar las cosas en la sala y volver a salir de la casa para subir a la azotea y fumarnos un cigarrillo a la tenue luz de la luna. La contaminación lumínica se hacía eco en todos los lugares y nos robaba las estrellas, entonces yo volvía a recordar mi casa...
-¿Y esa cara que pones?
-Intento recordar las estrellas que veo desde mi casa y proyectarlas en este cielo triste... ¡Menos mal de la luna!
Un par de segundos le valieron para devolverme la alegría.
-No es tristeza, es enfado: Castiga a los que vivimos aquí por usar tanta luz. La luna sale porque la naturaleza es sabia...
-¿Y eso que tiene que ver?
-Es una amenaza: "Os hemos quitado las estrellas, os queda la luna, no hagáis que os la quitemos también".
Mil carcajadas salieron de mí. ¿Cuántas veces me hacía sonreír en un día? y sólo llevábamos un par de horas.
Un beso le bastó para decir sin decir: bajemos.

(...)

Y el resto es historia. Fueron noches para recordar de vez en cuando y olvidar cuando se pueda.

Sinceramente, siempre pensé que estaba más pendiente de no perder las llaves de su casa que de no perderme a mi.


jueves, 11 de abril de 2013

(...)
Estoy en una cascada. Una cascada, eso es.
En Canadá.
Lejos de Mamá, de él, aun que no sé si de él podría mantenerme lejos. En estos momentos lo dudo.
Pienso en él y ya estoy lejos de todo. Estoy cerca de él.
Aquí, bajo estas catararas siento el tiemplo fluir, deslizándose cuidadosamente por mi cuerpo. Así transcurre hoy el tiempo, sintiendo cada gota. No existen los minutos y demás.
Me gustaría que más gente valorase el tiempo por gotas. Los segundos nos estan matando. "¡Corre! ¡Corre, maldita sea! ¿Que haces parado? ¡El tiempo pasa!"
Cállate.
Y vuelvo a pensar en él. En sus caricias a la mañana... Esos instantes, precisamente ¡Volaron!
Se fueron con nuestros sueños, nos convirtieron en realidad. Pero no sin haber saboreado el cielo.
Pero ya no hay más cascada. Cierro el grifo y vuelan mis pensamientos.
(...)

domingo, 31 de marzo de 2013

Capítulos de una vida.

(...)

-¡No! ¡No quiero estar sin ti  aunque pueda estarlo!. Me niego a renunciar a una persona que me llena, que me enseña y aprende.Quiero quedarme a tu lado, sentirte cerca y poder tocarte siempre que se me antoje.
Me gusta escucharte. Sobre todo cuando me susurras al oído alguna tontería, sentir que sonríes en un beso, notar tus manos buscándome, tan perdidas como las mías.
Me siento llena contigo, no pienso renunciar a todo lo que hemos construido simplemente porque tengas miedo.
Yo no lo haré pero, si lo haces tú, es otra cosa.

Entonces vi como ella, sin ver nada, bajaba la mirada. Ella tenía miedo de que yo sí pudiese renunciar. El mismo miedo que yo.

Cuántas veces imaginé éste momento. Pero imaginarlo no servía de nada, fue peor cuando ocurrió.
Me encontraba entre la espada y la pared, pero sin espada ni pared. 
Yo tenía miedo, pero la quería. ¡Qué iba a saber yo de relaciones así! No estaba acostumbrado y el temor se apoderaba de la situación.

-Yo no quiero renunciar a ello, Luz, pero ya sabes que llegaría a este punto.

-No te mientas, yo no sabía nada.

Siempre estaba igual, no te mientas. Cuánto puedes llegar a odiar una verdad. Me sentía despreciable, pero realmente no sabía si continuar con la relación iba a ser lo más seguro para los dos.
Entonces, ella intervino de nuevo, rompiéndome todos los esquemas, entrando en lo más profundo de mis sentimientos, dándome una patada giratoria justo en el corazón.

-Voy a luchar por esto. Sabes que para mí, la vida se basa únicamente en luchar por uno mismo, adaptándose a las circunstancias. Me adapté a ti y he estado luchando por los dos tanto como he luchado por mí. No voy a dejar que la situación se vaya, no se trata de hojas en otoño, sino de las raíces que permanecen.
Luchar por algo que deseas es como dejar marchitarse la flor más preciosa de la primavera: inevitable.

(...)

jueves, 21 de febrero de 2013

Ni principio, ni fin, ni nada.

(...)
Y salían palabras de su boca como balas en forma de amapola que traspasaban todo mi ser y me dejaban perpleja ante su tacto aterciopelado.

Me dejaban ese sabor de palabra en los labios que hacía que no pudiese olvidar en ningún momento del día su sabor.

Sabor a manzana.

Y cuando miraba al infinito y sus ojos se fundían con la luz y los colores podías ver un sin fin de sensaciones reflejado en su mirada. Aparecían las sensaciones infinitas que sólo las aparcaba el tiempo de vez en cuando.

Entonces las horas de sol y las de luna, parecían haberse fusionado.

(...)