jueves, 15 de julio de 2010

Sintiéndose minúscula a tu lado, agachó la cabeza y mantuvo el silencio(no quería pero debía).
Nunca antes nadie había podido causarle ese dolor tan dulce. Esas ganas de abrazar, de besar y de saber que no puede, que no debe.
En silencio, volvió a mirarte con esos ojos a punto de llorar de amor. Con las pocas fuerzas que le quedaban, rió, abrió los ojos como platos, volvió a mirarte y a quererte como nadie.
En su estómago volaban las mariposas con pinchos en las alas. Acostumbrada al dolor durante aquellos meses, ya ni se daba cuenta.
Ella te quería, y tú... fingiste no saberlo, o quizás preferías no saberlo. Yo tampoco lo sé.
Ahora te odia, por quererte y el humo es su mejor amigo.





Quit crying your eyes out