miércoles, 16 de septiembre de 2009


El frío me gusta, ando despacio haciendo caso a cada uno de los olores que pasean por la calle una tarde de otoño cualquiera. Las calles están mojadas y ando con cuidado de no caerme. Pienso. Siento como el frío va calando en cada uno de mis huesos y me arrepiento de no haber cogido la otra sudadera. Mierda, pienso.
Sigo andando, hasta llegar al edificio que me dará refugio durante las 7 horas de la mañana.
Los pasillos abarrotados de gente me impiden el paso y voy diciendo perdón, perdón, para poder pasar.
(...)
Mis 7 horas de "sufrimiento" han pasado. Vuelvo al sueño de la mañana. Voy por el mismo camino fijándome en cada ser, en cada objeto, pero con un cigarro en mi mano. Las caladas me saben a gloria después del día tan intenso, y lo que me queda(supongo). Amo el otoño, repito para mis adentros, es precioso, tiene todo lo que quiero, todo lo que quiero yo...(es estar contigo).
Llego a casa, mi madre me dice que porqué he llegado tan tarde, le digo que me he distraido por el camino, entonces me huele la ropa, ¿Porqué hueles a tabaco? me pregunta, He estado con amigos que fumaban a la salida del instituto, miento.
Pienso, duermo, pienso, hago el vago, pienso, leo, pienso, escucho música, pienso, como, pienso(...)